No hace falta ser siempre lo que quieren que seas. Al final, uno es lo que es y se acaba el asunto. Esa forma extraña que tiene la gente de agradar a otra! dejar de ser, dejar de estar. No lo comprendo.
Hoy estuve en un almuerzo " familiar", bueno, con parientes bien lejanos la verdad, pero al fin y al cabo, familiar. Hace años no lo veía y fue tan extraño ver como todos aparentaban, como todos hablaban cosas que no eran, con ideologías, sensaciones y pensamientos que no les pertenecían, prefiero creer que lo hacía para no herir suseptibilidades. Y yo ahí en medio de esa multitud ajena que comparte mi sangre, me sentí un poco desilucionada, pero eso me pasa por esperar cosas de las personas.
En general, en todo ámbito siempre se está aparentando, es la cáscara máscara que la gente no puede romper, no sé si por comodidad o por miedo. Llegué a creer que era yo la equivocada, la que remaba hacía el otro lado, pero no!, yo hago lo correcto, en este caso hago lo correcto, soy lo que soy y al que le gusta bien y si no, bien también. Claro, trato de no herir a nadie, pero no me quedo callada viendo como se hablan cosas que yo no comparto, puedo respetarlas, pero no compartirlas. No soy una sínica de la sociedad. Es difícil enfrentarse a la gente, a sus miradas extrañas, a sus palabras con verso de hierro, pero nadie dijo que la cosa era fácil, eso ya lo aprendí. La cosa es soltar guillotina ante eso, a dejar que la cosa resbale.
Yo respiro y sigo caminando.
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