
Y claro, es muy cierta esa costumbre absurda que tenemos todos de pedir lo que ya se tiene. Pero a veces nos sirve pedirlo para darnos cuenta que lo teníamos, asi que si lo vemos desde esa perspectiva, ya no es tan absurdo. El ser nesecita creer, nos mantiene vivos, nos hace volver a ser niños. Merecemos volver a serlo. por mi parte siempre he creido en muchas cosas, he pedido muchas otras. Pedí y siempre pensé que no había escuchado aquella estrella patagónica, pero no!, ella muy bien escuchó y cumplió, fuí yo la que no entendió la señal que la estrella emitió.
Te miré y no te ví. pero ahora. la segunda vez, no te miré, pero te ví. y aprovechando el minuto de la confesión, aprovecho de agradecer tu buen humor, tu inconstante compañia y tu paz, que tanta alegría a mi alma le da.
1 comentario:
y a veces pedimos, para perderlo. de puro giles que somos, verdá?
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