12/6/09
3/6/09
El dolor del alma nunca lleva anestesia. Me perdí en una tormenta debajo de la luna. Estaba buscando hace tanto tiempo algo aun más real que yo; y en ese buscar vi los ojos verde selva.
Su belleza la puedo ver, puedo inmortalizarla. Puedo plasmar cada paso, cada respiro suyo en mi memoria, en cada una de sus pisadas hay una nueva perspectiva que guardar.
Dentro de sus ojos verde selva hay ramas vivas y delirantes. también ramas pálidas donde la alegría ya no está, hay pocos caminos despejados. Se deja ver de vez en cuando,es anhelo, llanto y diversión. Es el torbellino, el soplo de vida y posee secretamente la magia del ser. El alma se embriaga, flota, se desliza. Encuentra al cómplice perfecto y aunque quizás no lo sea, es el ideal.
Tiene sus parajes húmedos y sus horas de soledad, llora sin saber por qué y luego se agita como mercado en fiesta. Es cálida y fría.
Su belleza la puedo ver, puedo inmortalizarla. Puedo plasmar cada paso, cada respiro suyo en mi memoria, en cada una de sus pisadas hay una nueva perspectiva que guardar.
Dentro de sus ojos verde selva hay ramas vivas y delirantes. también ramas pálidas donde la alegría ya no está, hay pocos caminos despejados. Se deja ver de vez en cuando,es anhelo, llanto y diversión. Es el torbellino, el soplo de vida y posee secretamente la magia del ser. El alma se embriaga, flota, se desliza. Encuentra al cómplice perfecto y aunque quizás no lo sea, es el ideal.
Tiene sus parajes húmedos y sus horas de soledad, llora sin saber por qué y luego se agita como mercado en fiesta. Es cálida y fría.
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